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Hola. ¿Qué tal Amantes de la persuasión? Mi nombre es Ariel Ortuño y soy el autor del libro “Habla y Cautiva: La Llave Secreta Para Influir La Mente De Una Persona”.

Agradar a las personas no es tan complicado como pareciera para mucha gente. Es muy sencillo y de hecho ya lo haces con algunas de las personas con las que eres agradable. Es decir, con tus amigos, con tu papá, con tu mamá, quizá con tus hermanos, hay ciertas características que comparten de acuerdo a una estructura psicológica que hacen que puedas agradarles a ellos.

En programación neurolingüística esto se conoce como rapport y tiene que ver con la forma en la que te estás conectado con las otras personas; a través de igualar su postura, sus emociones, sus experiencias, actitudes, movimientos, gestos. En fin, es muy amplia la gama de cosas que puedes igualar de las demás personas y que ya lo haces de manera natural con la gente a la que ya le agradas.

Lo mismo sucede con las personas que te agradan a ti. Comparten contigo ciertas características que hacen que pienses que son parecidos y eso hace que te llama la atención. Así que ahora te voy a dar tres puntos importantes al respecto para que puedas desarrollar tu capacidad empática.

Punto 1: Profundiza en los temas de interés

Cuando estamos con personas a las que les gustan las mismas cosas que a nosotros, tenemos algo en común. Eso es lo que genera el deseo de platicar, de compartir experiencias sobre lo que hemos hecho. Recuerdo que cuando estaba en la preparatoria tocaba en una Rondalla. Mientras estuve dentro de la Rondalla me sentía muy conectado con mis compañeros del grupo. Sin embargo cuando dejé la Rondalla, dejamos de tener en común que nos gustaba la música de rondalla y tocábamos -de hecho- en una Rondalla y nos fuimos alejando gradualmente.

Lo mismo ocurre con tus compañeros de trabajo. Tienen en común la empresa, las situaciones que están experimentando, los clientes, los proveedores, etcétera. Y eso genera que compartan experiencias y tengan emociones similares respecto a lo que están viviendo. Cuando sales de esa empresa o alguno de tus compañeros sale de la empresa, no siempre la relación, que parecía muy estrecha, se mantiene. Dejan de tener cosas en común. De esta manera lo que te recomiendo como punto uno, es que encuentres en la otra persona qué temas comparten.

Ahora, es importante que no finjas interés en un tema que a ti no te interesa, solamente por quedar bien con la otra persona. Lo que va a suceder es que se va a notar que no te interesa y que simplemente estás pasando el rato. Si fuese el caso que no encuentras rápidamente un tema en común, observa qué es lo que le agrada a la persona y sí hay algunos aspectos que a ti te gusten, pues empieza a indagar.

Imaginemos que tú me hablas de un tema que no es de mi total agrado, béisbol por ejemplo. Entonces yo te voy a estar escuchando y de alguna manera encontraré algún tema en común que pueda relacionarlo con el béisbol. Por ejemplo la carrera de alguno de los beisbolistas, que a mí en lo particular me interesaría porque es el comportamiento humano y a ti te interesaría porque forma parte del deporte que te agrada. Eso aunque a mí el beisbol no me apasioné cómo lo hace contigo, ni a ti te apasione el comportamiento humano como sucede conmigo.

Punto 2: No profundices en temas que no comparten

Esto sería como la parte contraria del punto uno, sin embargo es importante resaltarlo porque, cuando empiezas a profundizar en algo que a ti te apasiona y te encanta, vas a pasar horas hablando de eso y probablemente la otra persona te escucha un momento y después desconecte su mente.

En ocasiones hay personas que están tan conectadas con el tema del que hablan, que les encanta tanto que se olvidan del entorno y se enfocan solamente en sí mismas. De tal forma que empiezan a perder a la audiencia sin notarlo.

La calibración del público o de la persona que está frente a ti, es importante como una herramienta para alguien que quiere ser persuasivo. Su corporalidad, sus gestos, la forma en la que interactúa contigo, te va a dar una referencia si el tema que estás tocando, y si lo que estás diciendo, tiene que ver con ella o si le hace sentido.

Punto 3: No des una opinión elaborada a menos que te la pidan

Todos los adultos quieren tener la razón. Entonces, como eso está pasando constantemente, hay momentos en los que escuchas cosas que sabes que no tienen sentido o que están equivocadas. Y en ese momento pretendes dar tu opinión para iluminar la mente de las pobres ovejas descarriadas del señor que tienen una idea equivocada de la vida.

Evita que la gente te haga una sonrisa falsa, con tal de hacerte sentir que tienes la razón y no llevarte la contra, porque si así, ya estás hablando de más… si te hacen sentir que no están de acuerdo, darás todos tus argumentos. Eso podría llevarnos tres décadas.

Querido Amante de la Persuasión, en los comentarios platícame si te ha pasado que alguien te está dando su opinión y tú nunca se la pediste y que sentiste.

¡Que tengas un día totalmente increíble! Y recuerda:

Estas a una frase de mirar al mundo…

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