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¿Alguna vez te ha desgraciado el día alguno de tus compañeros de trabajo?

En cada existen personas que son complicadas de tratar. Algunas lo son todo el tiempo y otras por periodos. Por ejemplo, los de ventas andan insoportables a fin de mes, lo de contabilidad cada que tienen que declarar impuestos, etc. Y nadie se escapa, a todos nos toca vivir un momento de tensión que nos saca de quicio y nos convertimos en el villano de la historia.

Hay tres escenario posibles: una o pocas personas son complicadas y no te dejan trabajar a gusto, todos te parecen complicados y te dan ganas hasta de renunciar o en tu trabajo no hay nadie que te haga la vida de cuadritos. Bueno, pues quiero decirte que si tu caso es el tercero, es posible que tú seas quien le complica la vida a los demás. Si tu situación es la segunda, es seguro que eres el centro de las complicaciones.

¡Calma! No te lo tomes personal. Continua relajándote mientras lees para que termines de asimilar las nuevas ideas.

Tu trabajo es tu fuente de ingresos. Gracias a ello, puedes tener el estilo de vida que vives. Si te quedas sin trabajo, te quedas sin ingresos por un tiempo. Podría acumularse deudas o podrías acabar con tus ahorros. También se pueden derivar algunos problemas de pareja o familiares si no tienes trabajo. Para muchas personas, sólo esto, ya es motivo para experimentar estrés.

Ahora súmale, entregar a tiempo los proyectos y reportes, cubrir los objetivos, ponerse de acuerdo con tus compañeros, etc. El escenario tiene potencial para que cualquiera que carece de inteligencia emocional, explote. Esa gente malhumorada, que pareciera que su única misión en la empresa es hacerte la vida imposible, quiere lo mismo que tú: que sus resultados salgan bien, que su jefe le califique bien y que no lo corran.

En algunos momentos, su instinto, le dirá que tus acciones atentan contra su sobrevivencia en la empresa. Entonces, su cerebro reptil, su cerebro primitivo, hará que su conducta se complicada. Tú tienes ahí dos opciones: aprendes cómo tratar con estás personas o renuncias y te cambias de empresas. Nada más toma en cuenta, que colegas complicados hay en todos lados. Por eso te voy a compartir algunas acciones para que puedas influir al reptil de tus colegas complicados:

1. Cuida el ego de tus colegas

El cerebro primitivo se activa cuando tu colega se siente amenazado. Es cierto que no vas a dejar de brilla sólo porque los demás se asustan; pero tampoco quiere decir que, como ya están encandilados, los vas a patear.

Procura no exponer públicamente los errores de la persona que es complicada. Eso te pondrá una etiqueta en la frente que dice “fastídiame”. Habrá juntas en las que sea completamente necesario señalar las acciones de tus compañeros, pero enfócate en las acciones únicamente. Puedes usar la estructura que recomiendo en Cómo corregir errores inteligentemente.

2. Si quieres influir, olvídate de discutir

Hay una frase que dice: el que se enoja pierde. Tiene gran parte de verdad. Cuando estás enojado dices cosas que no quieres decir. Luego tienes que vivir las consecuencias de tus acciones. Me parece cómico que cuando vienen las consecuencias, la gente se vuelve a enojar.

Cuando las personas se enojan, se aferran más a sus ideas y es difícil que acepten otra propuesta. En una relación con potencial a ser de largo plazo, como lo es con tus colegas del trabajo, es mejor que seas inteligente y selecciones que batallas quieres pelear y de qué manera. Los únicos que arreglan sus disputas a gritos son los animales y son inteligentes porque, cuando se dan cuenta que no pueden ganar, se rinden.

3. Pide que te ayuden con algo

Pedir a una persona que te ayude con algo, es como hacerle un cumplido. Estás insinuando que es inteligente en algo, pero no sólo eso; además que sabe más que tú y que lo sabes. Cualquier ego se alimenta con eso. No estoy diciendo que adoptes una postura de sumisión. Lo que digo es que reconozcas que la persona tiene algunas características positivas y se lo dejes saber.

4. Usa cumplidos indirectos

Como la persona es complicada, seguramente no sólo a ti te complica la vida. Si le das un cumplido directo, tipo “¡Qué bueno eres con esto!”, podría interpretarse como que no es genuino y lo haces con la pura intensión de ganarte a la persona. En efecto es así, pero no queremos que sea evidente. Sin embargo, cualquier cumplido directo o indirecto, necesita ser genuino; sino mejor no hagas nada. Se nota cuando mientes en un cumplido.

Un ejemplo de un cumplido indirecto podría ser que, como sabes que la persona complicada es muy puntual, un día digas delante de ella algo así: “la gente puntual me gusta porque se nota su compromiso y profesionalismo”. No se lo dijiste directamente, pero concluye que, como es puntual, te agrada… al menos por eso. Cuidado, que si no es puntual y le dices lo mismo, estás creando un monstruo.

Las acciones que te he dado, forman parte del Principio de Aceptación descrito a profundidad en mi libro “Habla y Cautiva: La llave secreta para influir la mente de una persona”. Si quieres conocer más acciones para tratar con colegas complicados, da clic aquí.