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¡Qué triste que seis de cada diez universitarios que leen este artículo no ejercerán su profesión!

¿Estás seguro que no serás de esos seis?

Está próximo el fin de tu carrera y con ello se acaba el dulce tiempo donde tu mayor responsabilidad era pasar el semestre. Ahora te espera la vida de los adultos, la cual suele ser un caso para la mayoría. ¡Bienvenido!

Lo primero que requieres definir es qué rumbo tomará tu carrera profesional. Para ello, considero que hay dos caminos: entrar a una empresa como empleado o poner tu propio negocio. Ahora mismo te cuento qué puedes hacer en ambos casos.

Camino 1: Ser empleado

La principal ventaja es que, una vez que consigues el empleo, comienzas a ganar dinero de manera constante. Eso te permite comprar todas las cosas que has deseado, salir de viaje, etc. La desventaja es que, no importa que tan bueno seas, tus ingresos nunca serán proporcionales a tus habilidades. Además de que primero requieres que te contraten y luego que no te corran.

Te voy a dar tres recomendaciones que “pueden” aumentar las posibilidades de conseguir un trabajo bien pagado.

I. Define en qué tipo de empresa quieres trabajar

Los mejores sueldos están en las grandes corporaciones. Si terminas tu carrera y pides trabajo en una PYME, será difícil que te ofrezcan un sueldo alto. También, debes tomar en cuenta que entre mejores condiciones, mayor es la competencia para conseguir esas posiciones.

¿Qué valoran más las empresas?

Según datos obtenidos en la Encuesta Nacional de Egresados realizada por la Universidad del Valle de México, la habilidad más valorada por las empresas es la Comunicación Verbal. Después, casi compartiendo la misma valoración están: la toma de decisiones, trabajo en equipo y liderazgo.

Leer sobre comunicación verbal: Habla y Cautiva: La llave secreta para influir la mente de una persona.

Dicha encuesta, también arrojó que la mayoría de empleos se obtienen a través de recomendaciones, seguida de servicio social, prácticas o pasantía.

Entonces, si quieres un sueldo alto vas a tener que meter papeles a todas las grandes empresas. Para ello requieres estar dispuesto a cambiar de residencia. También comenzar a crear relaciones con personas de esas empresas. Y por último, desarrollar tus habilidades blandas (comunicación verbal, toma de decisiones, trabajo en equipo, inteligencia emocional, etc.).

II. Genera experiencia 

Parece absurdo que una empresa ponga dentro de sus requisitos que seas recién egresado y al mismo tiempo tengas 3 años de experiencia. ¿Cómo vas a tener experiencia si acabas de salir de la universidad? Pues ahí está la diferencia entre conseguir o no una excelente posición.

Si no tienes grandes relaciones en el tipo de empresas que quieres entrar, entonces necesitas crear currículo. Hay algunos universitarios que trabajan sin paga mientras estudian; pero lo hacen dentro del ámbito de su carrera con la única finalidad de tener experiencia. Podría ser que tú necesites trabajar, pero por necesidad económica. Aprovéchalo, ingresa a una empresa que esté relacionada con tu carrera. Para aquellos que estén pensando que no es posible o que no podrían, sepan que sólo por ese pensamiento ya tienen menos posibilidades de entrar a una gran corporación.

Camino 2: Poner un negocio

Aquellos no quieren que sus ingresos estén limitados por un sueldo y además disponer de su tiempo (que no quiere decir que trabajes dos horas al día), esta es la opción. Sólo requieres saber que, tus amigos empleados se compraran su auto del año mientras tú andarás en una carcacha. Cada quincena, ellos tendrán su cartera llena y mientras estarás queriendo sacar dinero hasta debajo de las piedras para pagar a tus trabajadores. Por supuesto que con el tiempo, y si le pegas, las cosas van cambiar totalmente.

Así como sólo unos cuantos tienen la oportunidad de conseguir un empleo bien pagado dentro de una corporación, en el mundo de los negocios unos pocos son los que prosperan. Acá también son importantes las relaciones, pero lo es más saber cómo llevar un negocio. Te daré algunas recomendaciones si es que quieres meterte en este terreno.

I. Define un campo de especialización

El principio de sobrevivencia de Gause dice que si pones en un espacio cerrado a dos animales de la misma familia de especie, con fuerza similar y que se alimentan de los mismo, se van a matar entre ellos. Cuando hay una diferencia, digamos que uno es notoriamente más fuerte, van a sobrevivir más tiempo. El más débil no peleará por la comida, dado que podría ser parte de ella; por su parte, el más fuerte, una vez quedando satisfecho, dejará sobras sin importar que el otro se las coma.

Dos empresas (o emprendedores) que venden lo mismo, con las mismas condiciones, al mismo tiempo de cliente y en la misma zona, se van a matar. ¿Cómo se matan las empresas? Bajando sus precios. Ahora piensa en todos tus compañeros de generación que tienen los mismos conocimientos y que están por salir al mercado laboral. Ahora entiendes porque razón, siendo profesionistas, aceptan sueldos tan bajos.

¿Qué puedes hacer? Especializarte. Momento, no estoy diciendo que tomes una maestría o un doctorado (que no te vendrían mal). A lo que me refiero es que necesitas observar, dentro de tu mercado, dónde hay un área de especialización. Por ejemplo, estudiaste leyes y ahora eres un abogado. Decides que no te gustan las emociones intensas y te alejas de lo penal. Así que te promocionas cómo abogado especializado en divorcios. ¡Suena bien! La cosa es que ya hay muchos en ello.

Ahora divide el mercado de los divorcios: divorcios por infidelidad, divorcios con hijos, divorcios con bienes mancomunados, divorcios a distancia, yo qué sé; es tu área. Encuentra un sub-segmento donde puedas ser el rey. ¿Pero si me especializo sólo en un tipo de casos voy a tener muy poco trabajo? Podría suceder, sobre todo al inicio. Entre más específica es la categoría, mayor territorio necesitas cubrir. Además, para eso requieres hacer una observación objetiva del mercado.

II. Lee 50 libros relacionados con el tema

Ya que decidiste en qué sub-segmento vas a trabajar, requieres asegurarte de estar dentro de los mejores. En un reportaje realizado por la revista Proceso, se menciona que los mexicanos leen 2.8 libros en promedio al año. Por su parte, el portal Reporte Indigo cita en un artículo en el año 2017, el porcentaje de mexicanos que leen por lo menos un libro al año de acuerdo a INEGI. Según este artículo, en la última medición del INEGI en ese momento, el 55% de los mexicanos no leen ni siquiera un libro al año. Del 45% de personas que leen por lo menos un libro al año, sólo el 33% leen temas específicos de alguna profesión.

Imaginemos que son 3 libros los que se leen al año en México y que son libros específicos de alguna profesión. Quiere decir que, si te comprometes a leer 50 libros en un año, tendrías una ventaja significativa respecto a tus competidores. La información a la que ellos van a tener acceso durante los próximos 17 años, tú la conseguirás en 12 meses. Hasta el día, en mi mejor año (2017) leí 63 libros. Así que sé que se puede.

III. Aprende marketing a nivel emprendedor

La cruel realidad nos dice que no sólo importa que seas el mejor; también importa que el mundo lo sepa. Hace dos siglos, el mercado no era masivo; entonces tenías que salir a buscar clientes y convencerlos de que te compraran. Funcionaba por una cuestión de oferta y demanda. Si el único que vendía martillos venía cada dos meses, cuando llegaba le comprabas uno al precio que fuera (aunque no fuera de la mejor calidad). Si no lo hacías, tendrías que martillar con piedras o improvisar uno. Ahora hay cientos de martillos en cientos de tiendas.

Lo que hará el marketing por ti, es que, las personas que son tu cliente, sepan de ti y ellas te busquen. Andar atrás de los clientes sin perfilar y sin que te conozcan es muy desgastante y el porcentaje de cierre es muy bajo.

A lo que me refiero con “nivel emprendedor” es que te olvides de las grandes campañas de las grandes empresas. Seguramente muchas funcionan de maravilla, pero para ti que no tienes un presupuesto de millones, no servirán de mucho. Si te asesoras con un mercadologo, ten en cuenta que aprendió lo que aprendió, estudiando grandes campañas. Con esa emoción y la visión de esos presupuestos, te hará una oferta que seguramente que podría estar fuera de tu presupuesto.

IV. Aprende cómo hablar y cautivar

El mundo empresarial, es un mundo de negocios. Todo el tiempo estás negociando con clientes y con proveedores. Si tienes la mejor estrategia de marketing, pero no sabes cómo cerrar ventas cuando llegan los clientes, estás fuera. De hecho si no sabes vender y negociar, estás fuera. “No sé vender, para eso tendré vendedores.” Sí, pero tú eres quien les dará la metodología para vender tu idea, tu sueño. Además, Saber vender y negociar no sólo es para aplicarlo a clientes, también vas a requerir aplicarlo con tus vendederas para que vendan más y con mejor margen de utilidad y con tus trabajadores para que hagan mejor sus tareas.

Si quieres aprender más sobre cómo Hablar y Cautivar, da clic aquí.

Si deseas que dé una Conferencia Magistral en tu Universidad sobre este tema, por favor envía un mail a contacto@arielortuno.com o manda un whatsapp dando clic aquí.