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Por qué llevar conferencias de motivación a tus trabajadores

La razón para brindar a tus colaboradores conferencias de motivación es porque necesitan saber constantemente que puede lograr sus metas. Quizá tú no eres así, pero debes saber y aceptar que no todas las personas son como tú.

Cada directivo o empresario se ha hecho una de estas dos preguntas en algún momento de su carrera. ¿Por qué la gente no tiene el mismo nivel de energía que yo? ¿Qué pasa con tus trabajadores que no pueden empujar a tu mismo ritmo?

Todo se debe a que tus trabajadores no cuentan con la motivación necesaria cada día. Y con motivación no me refiero expresamente a gritos y saltos (que funcionan muy bien). Me refiero al juego mental interno de cada uno. A las palabras que él mismo se está diciendo constantemente sobre su vida y el comportamiento de los demás.

¿Qué puedes esperar de un tipo que constantemente se dice a sí mismo que es un bueno para nada? ¿Cuál es la aportación de una mujer que en su cabeza todo el tiempo se queja de sus compañeros de trabajo? ¿Dónde queda un jefe que constantemente piensa que sus subordinados son unos invisibles?

Precisamente las conferencias de motivación ayudan a estas personas para que cambien su modo de pensar. Sólo que -como director o empresario- necesitas comprender que con una conferencia no vas a tener tantos resultados en toda la gente. Requieres darles constantemente conferencias de motivación para que el mensaje se vaya grabando cada vez más en su mente. ¿Cuánto tiempo crees que se han dicho a sí mismos que no pueden? ¿Crees que fue solamente una vez en su vida?

El porqué de que José no dé resultados

Imaginamos que José tiene treinta años. Creció en una familia de clase baja. Su familia siempre tuvo problemas de dinero. Por la falta de dinero, sus padres mantuvieran una sensación de estrés constante. Desafortunadamente para José, el estrés de sus padres se manifestaba con agresiones verbales y otras veces físicas hacia él.

Desde que nació hasta que se casó, José escucho a sus padres decir que era un imbécil. No siempre usaban la misma palabra, a veces le decían estúpido, torpe, bueno para nada. Cuando José no hacía algo bien a la primera, además de decirle que era torpe; lo hacían a un lado con la finalidad de que viera que las cosas son fáciles y el un inútil.

Para cuando José contrajo matrimonio el mal ya estaba hecho. Su mujer al igual que él creció con un ambiente parecido. Ambos aprendieron que la persona que comete un error es un imbécil. Con esa idea, José va cada día a su trabajo. Tiene miedo de equivocarse porque eso sólo pasa con la gente torpe. La atemoriza asumir mayores responsabilidades porque no quiere cometer un agravio a la empresa. Eso lo haría ver como torpe.

José no es consciente que su temor es precisamente la causa de que no progrese. También es la causa de que su jefe tenga constantemente la idea en su cabeza de que debería despedirlo porque no tiene iniciativa, no sabe trabajar en equipo y no se expresa correctamente. Tal vez José pueda ser un buen colaborador, pero carece de la mentalidad necesaria para mantenerse motivado. ¿Qué necesita? Cambiar su mentalidad. ¿Cómo? No lo sé exactamente. Lo que sí sé es que si José no mete información diferente a su cabeza, es seguro que no cambiará nada en su forma de trabajar.

Creo que tengo varios colaboradores cómo José. ¿Ahora qué hago?

Si tienes uno o varios trabajadores parecidos a José, hay tres conferencias de motivación que deberías llevarles a tu empresa.

La primera debe ser una conferencia de liderazgo personal. Cada uno de tus colaboradores necesita asumir la responsabilidad de su vida laboral y de su puesto. De otro modo, tendrás que estar supervisando con lupa cada movimiento que hagan. Cuando falta liderazgo personal, la gente no hace nada. No tiene iniciativa y espera mucho para tomar acción. Tú, como empresario, como directivo, permites que la empresa pierda dinero y ventas cuando no haces nada.

La segunda conferencia de motivación debe estar enfocada al trabajo en equipo. Una vez que tus colaboradores asumen su liderazgo personal, se pueden hacer responsables de apoyar a otras personas a lograr la meta. De hecho, uno de los principales problemas de las empresas es que los que hacen las cosas bien no quieren enseñar a los que las hacen mal. Y los que las hacen mal, no quiere pedir ayuda a quienes las hacen bien.

La tercera conferencia de motivación necesita dotarlos de herramientas contundentes para que se comunique mejor con sus compañeros. Tienen liderazgo personal. Quieren trabajar en equipo, pero la forma en que piden las cosas y el modo en que responden es agresivo o parece serlo. No funcionará mucho.

Finalmente te recuerdo que las conferencias de motivación son una herramienta para cambiar paulatinamente la mentalidad de tus trabajadores. Llegará el momento en que tu colaborador escuche un mensaje de cierta forma que haga eco en su cabeza. Después no necesitará motivación externa porque permanecerá inspirado.

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