19 segundos para reducir la ansiedad

Jazmín se despertó temprano, más de lo habitual. Hizo su ritual de la mañana como cada día, pero no había algo diferente. Una sensación de angustia. Por momentos tenía la sensación de que no podría respirar. Había sido una noche difícil. Igual que las últimas dos semanas. ¿La causa? Su jefe, un reporte especial y su propia mente. Cuando Jazmín supo la fecha de entrega de ese reporte, fue consciente de que no podría terminarlo a tiempo. No dijo nada. Tenía miedo. ¿Por qué tenía miedo? ¿Su jefe era un ogro? ¿Le habían llamado la atención muchas veces?

La ansiedad era la responsable. Jazmín paso de una situación estresante a vivir con ansiedad sin darse cuenta. ¿Y cómo ocurrió? Jazmín, al igual que tú, cuenta con un sistema de sobrevivencia que pone su cuerpo alerta ante cualquier peligro potencial en el entorno. Es una respuesta primitiva diseñada para mantenerte con vida. Si ves un arbusto moverse de modo extraño, tu cerebro te prepara para que pelees o para que huyas. Entras en un estado de estrés. Una vez que descubres que solo era un conejo, tu sistema regresa a la calma. Si es parte de nuestra naturaliza, ¿dónde está el problema?

El problema surge cuando hay varios estímulos que son percibidos como peligro potencial, uno tras otro. No hay tiempo para que el sistema se recupere. Imagina cómo sería pasar una noche a mitad de la selva sin ninguna protección y sin luz. Tu cerebro estaría sobre estimulado porque todo tiene potencial de peligro. Ahora imagina que estás dentro de una cabaña, estás completamente protegida. Sin embargo, estás imaginando todos los riesgos de estar en la selva sin protección. ¿Qué va a pasar con tu cerebro? Tendrás las mismas respuestas físicas y emocionales, solo ahora estás a salvo.

Por la razón que sea, Jazmín imagina que hablar con su jefe desatará una hecatombe. Si fuera cierto, ella tendría razón para sentirse así, pero hasta cierto punto. Al final, lo peor que podría ocurrir es que la despidieran. Está situación podría ser compleja para varias personas, pero la mayoría volvería a encontrar trabajo para recuperar sus finanzas. Si fuera falso que su jefe desatara una hecatombe, ella está sufriendo por algo que jamás pasará.

Jazmín vivió durante diez años sufriendo por situaciones parecidas. Ella creía que solo era estrés. Hasta que su cuerpo dejo de resistir. Se dispuso entonces a practicar una técnica sencilla, dos veces al día, durante 15 días. De acuerdo al Dr. Andrew Weil, cuando respiras de cierta forma, permites a tu sistema prepararse para descansar. Creas equilibrio. Lo único que tienes que hacer es inhalar por la nariz durante 4 segundos, retener durante 7 segundos y soltar por la boca durante 8 segundas. Cuando lo prácticas varias veces, dos ocasiones al día, te habitúas a un estado de ánimo más tranquilo. Una vez que pasen los periodos complicados podrás suspender el ejercicio. Lo más importante es que estés atenta a tu nivel de estrés para que hagas este ejercicio antes de que se convierta en ansiedad.

Si bien está técnica puede ser de gran ayuda, es importante que te acerques a un profesional de la salud si detectas que estás experimentado ataques de ansiedad.

Publicado en Inteligencia Emocional.

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