Como el poder de una gota de agua

Para que un vaso de agua se derrame solo necesitas una gota. No obstante, esa gota forma parte de un conjunto de gotas que están unidas. Ahora, ¿qué necesitas para que una gota no derrame el vaso? Un vaso más grande. ¿Y en qué momento queda claro que se necesita un vaso más grande? Hasta que el agua se derrama.

Pero, ¿qué poder puede tener una simple gota de agua blanda y flexible? Quizá es como dice David Hawkins, que el poder está en lo sutil y la fuerza está en lo denso (2003). El poder del aire puede arrancar un árbol sin importar cuánta fuerza tiene su raíz. Los principios morales con los que se forma una persona tienen tal poder, que no necesita reglas para obrar bien; en cambio, quien tiene bajos principios morales seguirá obrando mal sin importar cuánta fuerza se use para que acate las reglas.

¿Qué causaría más erosión: una serie de gotas de agua o de pequeñas bolitas de acero?  El doctor Leonar Gordillo realizó un experimento de doctorado para la Universidad de Minnesota para confirmar el poder de una gota de agua constante y descubrir por qué erosiona una piedra mientras que las bolitas de acero no lo consiguen (Vargas, s. f.). Durante el experimento, se dejaron caer 2500 gotas de agua sobre un bloque de yeso para observar su eficiencia al erosionar un material duro. Luego se realizó la misma dinámica, pero con pequeñas bolitas de acero. Lo que se descubrió fue que el acero no tiene el mismo poder de erosión del agua. De acuerdo con el Dr. Gordillo, está es la razón:

“Cuando un objeto duro cae, hace un pequeño agujero. Con cada golpe comprime el material, no lo saca, sólo lo aplasta. A medida que se comprime, el material, se hace más y más resistente, y después de muchos golpes, el cráter no crece y el impacto no saca el material. En cambio, el agua, con sus fuerzas de cizalle, esto es el mecanismo que hemos descubierto, lo remueve y crea un cráter considerablemente grande” (Investigadores descubren cómo las gotas de agua logran erosionar las rocas, 2022).

El experimento se llevó a cabo con varios yesos, arcillas y cementos, dando siempre el mismo resultado. La fuerza de un material duro y sólido es menor al poder de un material líquido y fluido, cuando este impacta una superficie de manera constante (Descifrando un problema ancestral, 2022). Lo interesante es que observar la superficie, después de que una gota haya caído, no permite confirmar el efecto que está ocurriendo. ¿Cuál es la gota clave que permite perforar el yeso? La siguiente gota, así hasta que está perforada. ¿Cuánto tiempo llevará este proceso? Dependerá de la frecuencia de las gotas y del grueso de la roca.

Imaginemos que quieres cambiar un hábito, el cuál simulará la roca de yeso. ¿Qué trata la mayoría de la gente? Modificar su conducta de modo abrupto. Una persona que nunca lee tratará de leer 20 minutos al día. El problema es que su mente está acostumbrada a otra cosa. Cuando la persona tome el libro, sus pensamientos irán en otra dirección a los pocos minutos. En la mayoría de los casos el resultado será dejar de lado la lectura. ¿Cómo sería ir por tu siguiente gota al cambiar un hábito? James Clear, autor del BestSeller “Hábitos Atómicos”, publicó un artículo en su blog (Clear, s. f.), donde menciona que para generar un hábito nuevo, necesitas la regla de los dos minutos, que dice:

"Cuando comienzas un nuevo hábito,

debería tomar menos de dos minutos hacerlo".

Por ejemplo, leer cada noche se convierte en leer una página por noche. Ir al gimnasio se convierte en ponerte la ropa deportiva y ya, aunque al principio no vayas a entrenar. El objetivo es la acción constante para que tu cerebro pueda registrar que ya estás desarrollando un nuevo comportamiento. Si quieres implantar un hábito a la fuerza, el poder de la costumbre no te dejará o hará que sea más complicado lograrlo. En cambio, el poder de ir por la siguiente gota con una pequeña acción irá creando un efecto en cascada.

Lo hice de manera empírica. Primero trataba de hacer que mis dedos presionaran con suficiente fuerza las cuerdas en el lugar correcto para después mover la otra mano y lograr un sonido agradable. Practiqué día tras día durante un par de meses. Colocaba mis dedos para obtener la nota que necesitaba, luego hacía el rasgueo con la otra mano; me detenía, cambiaba de posición mis dedos para cambiar de nota y volvía a hacer el rasgueo. Así una y otra vez.

Para mis oídos, siempre había una pausa entre nota y nota. No obstante, de un momento a otro las personas a mi alrededor comenzaron a felicitarme porque ya se lograba escuchar un sonido agradable. Me tomó un par de semanas aceptar que era cierto. Nunca identifiqué a partir de qué día fue cuando comenzó a sonar bien mi ritmo. Es como la altura de cada persona.

Mi hijo mayor ahora mide dos centímetros más que yo. ¿En qué momento pasó? De modo exacto, no lo sé. Lo último que recuerdo es que de los catorce a los dieciséis años fue notorio su crecimiento. Cada día de su vida ha crecido un poco, algunos días más y otros días menos. ¿Y por qué no lo habíamos notado? Porque desde los seis años había crecido una media de cuatro centímetros por año, poco más de un milímetro por día (Bastida, 2010).

¿Por qué hay gente que sube de peso y no se da cuenta? O más bien, cuando está consciente ya tiene diez, quince o veinte kilos arriba. Porque sube alrededor de sesenta gramos por día cuando excede su metabolismo basal unas mil calorías sin hacer ejercicio (Pedreda, 2017); lo que sería un atracón evidente. En realidad, subiría alrededor de veinte gramos por día,  resultando con un excedente de peso de siete kilos al año. Eso sí, a los tres años que vea veintiún kilos arriba, la persona querrá bajarlos en tres meses.

¿En qué momento se gastan las llantas de un coche?

¿En qué momento tus tenis nuevos y favoritos comenzaron a verse viejos y gastados?

Un hombre que hace pesas, ¿en qué momento es cuando se ve musculoso?

La mayoría del crecimiento que se da de manera natural es tan lenta que no puede ser percibida y tan constante que no puede ser ignorada. ¿Sabes cuántos años le ha llevado a nuestro planeta llegar hasta dónde estamos? Entre 4400 y 4510 millones de años (Sanz, 2017). La mayoría de las veces ha evolucionado a un paso imperceptible.

Si la naturaleza del universo opera de esta manera, ¿qué te hace creer que tienes que lograr un progreso notorio en un tiempo reducido?

La persona con sobrepeso que desea recuperar su talla en tres meses va en contra del proceso natural. Es seguro que pasarán una de tres cosas o las tres juntas: se va a frustrar porque no lo va a lograr, podría atentar contra su salud y al final volverá a subir. La mayoría de la gente sabe que ajustar su alimentación a una dieta saludable permanente hará que regrese a su peso ideal durante los próximos años sin mayor esfuerzo; pero casi nunca lo hacen así. ¿Por qué?

El caballero que ve al hombre musculoso y decide inscribirse en el gimnasio para tener un cuerpo igual, tras ocho semanas de ejercicio, buena dieta y dormir bien, no percibe que haya un cambio significativo. La única novedad es el dolor que deja ejercitar cada músculo. ¿Qué hace la mayoría? Desiste, baja el nivel de disciplina y limita sus acciones al puro ejercicio. Al poco tiempo se olvida de los grandes músculos.

¿Y esto aplica también a tu vida financiera?

La mayoría de la gente pobre quiere dejar esa condición de la noche a la mañana. Se enfocan solo en los casos de personas quienes prosperaron de manera exponencial pensando que esa es la forma de hacerlo. De hecho, la mayoría de los motivadores y conferencistas hacen lo mismo en sus discursos. ¿Qué tan inspirador puede ser decirte que si quieres ser millonario trabajes duro y ahorres durante treinta años? Está bien que te inspiren con esos casos, siempre y cuando también te digan que se trata de la excepción y que tú “podrías” ser uno de ellos, pero que te enseñen cómo lograrlo si eres una persona común en ese contexto.

Al igual que con las dietas para bajar de peso, las estrategias para ganar mucho dinero en poco tiempo suelen crear los mismos tres efectos: la gente se frustra porque no logra el objetivo en el tiempo establecido, suele fracturar sus finanzas y termina por tener la misma cantidad de dinero que antes o menos.

Cuando inicié en el mundo de los negocios tenía en mente que la única forma de hacer dinero era a través de proyectos especiales que dejarán grandes cantidades de dinero. Dichos proyectos no solo me atraían a mí, también a decenas de incautos y unas cuantas empresas bien estructuradas que solían ganar.

Recuerdo que desdeñaba los proyectos pequeños pensando que si me enfocaba en ellos era un mediocre. A mí me dijeron los motivadores que apuntara mi lanza a la luna para pegarle a un águila y no al águila para solo darle a una piedra. ¿No hubiera sido mejor apuntarle a un conejo para acertar en dicho conejo?

No quiero que se entienda que debes ser mediocre o tener metas pequeñas. El problema no es el tamaño de tus metas, sino la rapidez con que deseas conseguirlas. ¿En qué momento estás listo para ir al siguiente nivel? Cuando ya has derramado tu vaso en el nivel anterior. Por eso deberías centrarte en la siguiente gota.

Si eres trabajador y quieres subir de puesto para aumentar tus ingresos, primero necesitas exceder el contenido de tu puesto hasta derramarlo. Cuando lo consigas, tus superiores lo notarán. En ese momento podrás pedir un aumento de sueldo o una promoción. Pero si tienes el vaso a la mitad, ¿de qué te sirve andar buscando uno más grande? ¿Con qué pretexto lo harías? Es que necesito más espacio, es que puedo verter más agua, etc. Pero ¡si aún no lo derramas! ¿Quién te va a creer? Decía Henry Ford: No puedes construir tu reputación hablando sobre lo que vas a hacer.

Y lo mismo aplica si eres emprendedor. Andas correteando los grandes proyectos cuando ni siquiera puedes generar tus gastos mensuales. Quieres estar en el siguiente nivel, pero tu vaso está a la mitad. No tienes procesos y quieres más ventas; si las tuvieras, tu negocio reventaría. Para la mayoría de los emprendedores el negocio comienza llegando con los clientes que deja la competencia. Poco a poco, van tomando más mercado; pero, hasta el momento en que pueden acaparar todo lo que tienen de modo eficiente, es cuando están listos para ir por clientes más grandes. Es decir, hasta que no derraman su vaso, no pueden esperar uno más grande.

El emprendedor deberá ir por la siguiente gota. ¿Cuál es? Puede ser contratar a su primer trabajador, arreglar su administración, traer un cliente constante cada semana o pagar a tiempo sus facturas. Si se enfoca en verter la siguiente gota una y otra vez, va a llegar el momento en que se derrame el vaso. Ese será el indicador de que ya está listo para jugar en el siguiente nivel.

Imagina a una persona que quiere hacer un gran viaje, pero nunca viaja porque quiere su gran viaje. ¿Crees que lo conseguirá? Y de ser el caso, ¿luego qué? Además de que no sabemos a qué costo lo haría. Si quieres convertirte en viajero, acércate a las personas que lo hacen para que te digan cómo iniciar. La mayoría te dirá que comiences con viajes a lugares cercanos y de pocos días. Así, gota a gota irás llenando tu vaso. Un día, la siguiente gota te llevará un poco más lejos con más días de duración. ¿Notas a qué me refiero?

Tu reto principal es contar con la paciencia necesaria para avanzar lento hasta lograr lo que quieres. Y es importante que consideres que no siempre será lento. Vas a tener oportunidades de dar saltos importantes; sin embargo, serán oportunidades que se revelarán como tal cuando estés enfocado en la siguiente gota.

En resumen, tu atención debe estar en la siguiente gota que necesita el vaso de tu vida. Y al mismo tiempo, tener claro el destino a donde vas.

 

 

 

Publicado en Inteligencia Emocional.

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