¡De morir no te escapas!

En un procedimiento médico, de lo más sencillo, para arreglar un tendón de su mano derecha, Lourdes perdió la vida. Las cosas se complicaron en el consultorio del doctor y fue trasladada a un hospital privado. En el hospital, la declararon con muerte clínica e iniciaron con las acciones para resucitarla. Situación que fue favorable y unas horas más tarde, despertó.

Lourdes tomó consciencia sobre su vida de un modo muy diferente. Pensó en todas las cosas que estaban pendientes en y que así se hubieran quedado si no la hubieran podido revivir. Una de sus reflexiones fue que es verdad que de un momento a otro puedes morir. Así, sin previo aviso.

Comenzó a dar cierre a todas las conversaciones que tenía pendientes, sin importar cuan dolorosas fueran. Dejo ir relaciones negativas y se acercó a relaciones sanas. Con el tiempo, hubo personas que la buscaban para saber por qué había cambiado y por qué se le veía más joven que nunca. Ella comenzó a enseñarlos a vivir.

Ser consciente de que vas a morir, no se trata de vivir con miedo pensando en ese momento. Más bien, es acerca de dar prioridad a lo que necesitas dar prioridad.

  • ¿Qué pasaría si supieras que vas a morir dentro de un mes de un modo inesperado?
  • ¿A qué le darías mayor prioridad?
  • ¿Con quién te gustaría estar?
  • ¿Pelearías por las mismas cosas?
  • ¿Harías las mismas cosas?

Un error que suelen cometer los padres es pensar que en el futuro sí tendrán tiempo para estar con sus hijos. Después, cuando se dan cuenta, sus hijos ya tienen hijos. Pensaban: solo será un par de años, solo es en lo que subo de puesto, solo mientras mejora la situación, etc. De poco en poco, el tiempo se fue. Ahora imagina que no es el tiempo lo que se va, sino la vida de alguno.

La invitación es a que crees un estilo de vida donde tus acciones sean congruentes con tus intenciones. Por ejemplo, ¿qué pasaría si lo primero en tu agenda es pasar tiempo con tus seres amados, luego tiempo contigo para reponer energía y después tus actividades profesionales? Seguramente no lo habías pensado e incluso es posible que creas que no podrías hacerlo. Es un cambio de ideas.

Imagina que llevas tanta prisa para llegar a una cita a la hora pactada, que no tienes tiempo para detenerte ni un momento. De repente, por la rapidez con que manejas, pasas por un hoyo en la carretera y revientas la llanta de tu coche. ¿Qué haces? Quizá estaciones tu coche y tomas un taxi. ¿Cuánto tiempo te va a llevar eso? Ahora imaginemos que la zona no te da confianza para dejar solo tu coche o la avenida en la que estás es transitada, arriesgando tu auto a un choque. Tendrías que cambiar la llanta en ese momento. ¿No habíamos quedado en que no tenías tiempo para nada más?

De la misma manera, ahora podrías pensar que no puedes poner primero en tu agenda actividades con tus seres amados y para tu recuperación y descanso. ¡Es mentira! Sí puedes. Gradualmente comienza a dar prioridad a lo que la tiene. Y si mañana alguien tiene que partir de este mundo, sabrás que estuviste cerca cada instante que pudiste.

Publicado en Inteligencia Emocional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.