Tu pasado no limita tu futuro

“Un día tuve que pedir fiado en la tienda para que comieran mis hijos, estaban pequeños. No me quisieron ayudar.”

¿Crees que has tocado fondo? Fabiola es una empresaria prospera de México. Tuvo una infancia complicada. Cuando era adolescente, los regaños de su madre la hicieron huir de casa. Se fue a EEUU a vivir con una de sus tías. Sin embargo, allá tampoco encontró lo que buscaba. Vivía encerrada. Solo salía para ir a la escuela y trabajar cuidando niños.

Tenía necesidad de aceptación derivado de vivir una infancia sin ser vista por sus padres. Situación que la llevó a juntarse con jóvenes a quienes les gustaba crear problemas. Fabiola terminó en la cárcel porque participó en una golpiza a otra muchacha. Se sentía muy mal. Había tocado fondo. Parecía que la vida era un infierno sin importar el lugar dónde viviera. ¿Qué más podía hacer?

Salió de presión y fue deportada. Llegó a México y cometió un error más. Juntarse con las mimas personas que dejo cuando se fue. No cambio nada de su entorno de vida. ¿Otra vez a lo mismo? ¿Cómo es que una persona no puede ver que a su alrededor hay gente tóxica? Pero tuvo la oportunidad de salir, de nuevo, de la casa de sus padres. Esta vez casada. Sin embargo, no era lo que ella hubiera deseado.

Cuando la deportaron de EEUU estaba con su novio. El muchacho trato de cruzar la frontera otra vez, pero lo agarraron. Decidió ir a la ciudad donde vivía Fabiola. Por asares de la vida, la mamá de ella le organizó una boda rápido. Fabiola no estaba segura si quería casarse. ¿Por qué aceptó? Ya no quería vivir con sus padres. Era la mejor manera de escapar de esa vida. Quizá, también tenía miedo de decir que no.

Los primeros años de matrimonio fueron complicados. Llegó a sufrir violencia por parte de su esposo. No había suficiente dinero. Un día tuvo que pedir fiado en una tienda medio kilo de huevo y un libro de leche. Le dijeron que no. Era la única tienda cerca de donde vivía. ¿Qué haces cuando tus hijos pequeños tienes hambre y no tienes dinero para comprarles comida? Ese día, con llanto en los ojos y la impotencia de no poder hacer nada, decidió que sus hijos jamás tendrían hambre.

Vivía en una casa en obra negra, prestada, dentro de un fraccionamiento campestre. Se ofreció para limpiar y cuidar las casas. Cargando con sus hijos pequeños iba de casa en casa, cumpliendo sus deberes. Cada vez más personas solicitaban sus servicios. Tuvo que pedirle a una de sus hermanas que la ayudara. Luego se ofreció para cobrar los servicios de mantenimiento en la entrada del fraccionamiento. La gente la conocía, todos daban gustosos su cuota. Siempre atenta, siempre honesta, siempre trabajando. ¿A caso se daba un poco de tiempo para descansar?

Cuando tienes una meta clara y caminas con fe hacia ella, la vida te va mostrando nuevos caminos. A Fabiola se le ocurrió que, dado que estaba en la entrada del fraccionamiento todos los domingos, podría vender algo. Pero, ¿qué? Cualquiera hubiera pensado en dulces o paletas. Fabiola pensó en calentadores solares, que en ese tiempo apenas comenzaban a conocerse. ¿De dónde llegó esa idea?

Fue ahorrando dinero poco a poco hasta que pudo comprar uno. Cada domingo, se lo llevaba a la entrada del fraccionamiento y lo ofrecía. Su esposo, quien era fontanero, instalaba los calentadores. Vendió  uno, luego otro, después otro. Se mantuvo enfocada en ese negocio. Trabajando con esmero. Seis años después, Fabiola compra en China diez contenedores de calentadores solares cada mes. Ya tiene su propia marca.

Dice Fabiola que ella no ha tenido suerte. Ella visualiza lo que quiere, asume que ya está hecho. Luego, de manera enfocada y constante, trabaja cada día para encontrar cómo fue que lo logró. Dado que en su mente ya está manifestado cuando lo piensa, solo tiene que encontrar cómo es que lo materializó. Para ella, cada meta es un hecho. No se pregunta si lo puede lograr, se pregunta cómo lo logró… con el tiempo, lo logra.

Y tú, ¿también has tenido problemas?, ¿crees que la vida es complicada?, ¿hasta cuándo vas a esperar?

Publicado en Inteligencia Emocional.

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