Podcast 55 | Cómo anticiparte a las crisis

Hoy vas a aprender sobre ¿Cómo anticiparte a las crisis?

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Ahora sí, entremos de lleno al tema.

Quiero compartirte la historia de un empresario que conocí llamado “Jorge”, él está dedicado a vender equipos especiales a hospitales, tenía toda una técnica desarrollada para vender sus equipos y de repente, un día, se le ocurrió que podía hacer un proyecto alternativo, contrató a un consultor que no tenía las mejores credenciales, confió en él y, además, para poner una cereza en el pastel, recibió un crédito por cinco millones de pesos.

Esto, Jorge lo vio como una señal divina, de que era el camino que necesitaba tomar y así lo hizo. Para esto, quiero que sepas que él llevaba tiempo teniendo problemas, porque tenía solamente un proveedor y este proveedor no respetaba los territorios como él necesitaba, entonces estaba en la búsqueda de un proveedor nuevo, en otros países, específicamente en Estados Unidos.

Sin embargo, no lo había hecho con el tiempo suficiente, ni se había puesto a revisar siquiera, qué era lo que necesitaba; de esta manera, emprendió el proyecto nuevo, dejando atrás todo lo que estaba haciendo de manera correcta, por instrucción del pseudo-consultor con el que estaba trabajando; desafortunadamente, las cosas no salieron como esperaba, perdió todo el dinero, tuvo que regresar a su nicho anterior y volver a emprender el vuelo.

Pero, en ese regreso, el proveedor que tenía, ya no lo quiso apoyar, de tal manera que, se vio forzado a recurrir a un proveedor de Estados Unidos, para poder continuar con el trabajo que ya sabía realizar; tuvo que importar productos y pasar por un proceso que desconocía totalmente, sin embargo, a la vuelta de un año, estaba consolidado de una mejor manera, ahora tenía distribución en todo el país y ya no tenía que preocuparse por las malas entregas y la falta de cuidado de los distribuidores, que tenía el proveedor anterior.

De hecho, se convirtieron en competidores; pero Jorge tiene un “Now how” muy exclusivo sobre cómo hacer las cosas, mismo que le daba excelentes resultados; ahora bien, Jorge prosperó y creció, pero fue gracias a la crisis tan fuerte que tuvo; de hecho, ya pudo cubrir gran parte de la deuda que tenía y el negocio ha crecido de manera impresionante, pero eso se consiguió después de que lloraba a borbotones, por haber cometido un grave error y perder la cantidad de dinero que perdió.

El problema es que, evitamos las dificultades que se derivan de los cambios, por miedo o por arrogancia. Cuando se trata de miedo, no queremos hacer un cambio porque las cosas están resultando como nosotros, más o menos, deseamos y modificarlo de manera radical, podría implicar que las cosas se desbalanceen y entremos en una crisis.

Por otro lado, la arrogancia de pensar que, si las cosas van bien, es porque yo soy omnipresente, omnipotente y si todo funciona, es gracias a mis impresionantes habilidades de gerencia, de liderazgo y empresariales.

Lo que sucedió con Jorge, fue que él tenía miedo de incursionar con un proveedor nuevo, el de Estados Unidos; pero antes, necesitaba soltar al proveedor anterior y no quería vivir esa crisis.

Sin embargo, cuando la situación ya no pudo cambiar, tuvo que hacerlo y al paso de unos años, descubrió que era la mejor decisión y que debió haberlo hecho desde antes. Probablemente, la crisis no hubiera sido tan fuerte como la que le tocó vivir, por otro lado, como había tenido éxito en el nicho de mercado en el que había incursionado, sentía que tenía el toque de Midas y que cualquier negocio que él emprendiera, le iba a dar fructuosas ganancias.

Eso, definitivamente no pasó, porque a parte del proyecto que no concretó, abrió otro, en un nicho de mercado, totalmente distinto y tampoco pudo manifestar las cosas como él hubiera deseado y a la velocidad que él quería.

Jim Collins, en su libro: “Cómo caen los poderosos.” Narra cinco pasos que siguen las grandes corporaciones, antes de caer en la quiebra, de hecho, estos cinco pasos aplican a prácticamente todos los emprendedores y las empresas.

El primer paso es: La arrogancia. Y es la idea de que tengo éxito o la organización tiene éxito gracias a mí; cuando el pensamiento ideal es: Hemos hecho las cosas bien, si embargo hay que monitorear en el mercado, cuales han sido las causas de que nosotros hayamos podido prosperar y buscar cómo replicarlas.

Ahora bien, ¿Cómo evitas caer en una de estas crisis? Bueno, crea tus propias crisis. Anticípate a ellas, imagínalo de esta manera: Estás frente a un barranco muy profundo y quieres llegar al otro lado; para conseguirlo hay dos puentes, el primero es corto y te lleva al lugar donde vas a subirte al segundo puente que es más largo; el más largo, aparte de tener más distancia, es la parte en la que el cañón es más profundo y generaría más miedo para cualquier persona.

Cuando estamos por realizar un cambio o por emprender algo nuevo, incursionamos a pasar el primer puente, ahí es donde todo lo que no planeaste y todo lo que no sabías que podía ocurrir, ocurre. Luego viene el momento de caminar el puente más largo, aparte de ser más largo ese camino, también es más complicado; muchas personas quieren emprender ese camino, pero ese segundo puente les da miedo, por todo lo que están viendo y prefieren regresarse.

Llegan a donde inicia el segundo puente, toman el puente más pequeño y regresan al punto en el que estaban y hacen de cuenta como que no pasó nada y mejor ni le buscan. Lo que tendrías que hacer, es cruzar el primer puente, romperlo y de esa manera, ya no vas a tener opción; a fuerza, necesitarás cruzar el segundo puente por muy largo que sea, por muy alto que esté o por mucho miedo que tengas.

Cuando vivimos una crisis; en el caso la Jorge, la vida le hizo el favor de destruirle el primer puente, así que no tuvo opción y cruzó el otro. Siempre, detrás de cada crisis, tienes la oportunidad de crecer, a pesar de que te mueva de tu zona de confort, de que tengas miedo, de que tengas incertidumbre; pero solamente si actúas, si caminas.

Por ejemplo, recuerdo que mi madre trabajó muchos años para una tienda departamental, ella estudió cosmetología y es muy buena cosmetóloga, empezó a hacer algunas limpiezas faciales para clientas, en la casa, de manera improvisada y no quería lanzarse de lleno a tener su propia cabina, porque pensaba que necesitaba que el negocio de las limpiezas faciales, le permitiera tener los ingresos que tenía, en la tienda departamental, sin embargo y curiosamente, eso era lo que impedía que tuviera buenos ingresos.

Es decir, el puente pequeño era hacer las limpiezas en casa y tener el empleo seguro y el puente largo, era dedicarse completamente a hacer las limpiezas faciales; hasta que ella decidió romper ese puente pequeño, renunció a la tienda departamental; así que, no tenía otra alternativa más que enfocarse totalmente en la cabina, montó una cabina, la montó de manera correcta, empezó a trabajar todos los días en ella y pronto empezó a tener los mismos ingresos que le estaba dando la tienda departamental, pero con más tiempo y administrando ella todo el negocio.

Otro ejemplo es en mi propia vida, hace veinte años, compré una casa en un fraccionamiento muy popular, en su momento, me pareció buena idea y todas las casas se veían bonitas porque estaban nuevas y aparte, no había gente viviendo ahí. Sin embargo, con el paso del tiempo, empecé a sentir que vivir en ese lugar de la ciudad, no era productivo para mí, es decir, no es que hubiera malas personas, si no que había mucha gente, con una mentalidad muy pequeña, muy reducida y las pocas pláticas que podía tener con ellos, era de problemas y quejas de: No se puede.

Además de que la distancia era considerable, al lugar donde yo más estaba, dónde más trabajaba. Así que tomé la decisión de deshacerme de esa casa, venderla, porque la sentía como un anclaje. Mi puente pequeño era esa casa, que me mantenía pegado al otro extremo. En el momento en que me deshago de ella, ya no tengo opción más que ir hacia el frente.

Ahora, afortunadamente, vivo en un lugar que me gusta mucho, estamos cerca de varios centros comerciales y casi toda la gente a mi alrededor, tiene una mentalidad y una perspectiva diferente de crecimiento y de prosperidad; eso me gusta mucho.

Otro ejemplo también, es cuando quieres ganar dinero; Pedro, una persona que conocí hace muchos años, trabajaba en un puesto que se conoce como: Promotor, que son las personas que van y ayudan a las tiendas departamentales, a exhibir el producto de cada marca, por ejemplo, si yo fuera el promotor de un Eleven pues mi trabajo sería ir a acomodar un el estante, los productos de un Eleven cómo es: Axe, Dove, Rexona, etc.

El siguiente puesto, después del promotor, es el ejecutivo de cuenta o el representante de ventas de la marca. Pedro, tuvo la oportunidad de crecer y convertirse en representante, sin embargo, cometió un grave error, siguió juntándose con las personas que eran sus amigos, los promotores; personas que tenían muchos años en el puesto y que no tenían el deseo de crecer o no eran tan ambiciosos como Pedro, para realmente comprometerse a crecer.

Entonces, el puente pequeño que lo estaba atando y dándole oportunidad de regresar a donde estaba, eran sus amistades, desafortunadamente para Pedro, no reventó ese puente y cuando tuvo la oportunidad de consolidarse en el nuevo puesto, que era terminar de cruzar el nuevo puente, le dio miedo, no lo pudo hacer y fue muy fácil regresar al puesto de promotor, porque sus mismos amigos le dijeron: ¡Déjate de cosas! ¿para que te preocupas?, ¡no tienes necesidad de estresarte! ¡mejor vente para acá! están solicitando un promotor en tal empresa, ¡mejor vente para este lado y vas a estar mejor! Y Pedro, como tenía el puente todavía ahí, lo hizo y truncó su carrera, evidentemente jamás lo volvió a intentar.

Ahora, quiero ser muy responsable en este sentido, si tú estás pensando en crecer y avanzar de alguna manera, es importante que truenes el puente que te da la oportunidad de regresar, sin embargo, debes ser muy cuidadoso cuando lo hagas, porque la idea es que ya no regreses y puedes llegar a meterte en un problema muy fuerte, por realizar esta acción.

Por eso digo que, quiero ser muy responsable y no te recomiendo que lo hagas a diestra y siniestra; sin embargo, hay ocasiones en que se tiene que hacer, por ejemplo, si quieres tener una relación de pareja maravillosa y la persona con la que estás es totalmente tóxica, romper el puente es terminar la relación.

Sin embargo, asumir el riesgo de todas las complicaciones que eso tiene, eso sí, te garantizo que rompes ese puente y si te preparas y vas a terapia, cuando llegues al otro lado, seguramente te va a estar esperando una persona que sea mejor o incluso, el puente que rompas, no sea terminar con tu pareja si no, terminar con todos los anclajes que tienen y con todas las malas experiencias.

Cambiarse de casa, empezar a hacer acciones distintas, etcétera. El punto está en que, como lo mencioné en otro episodio, tu fuerza de voluntad no es tan fuerte, de esa manera, lo que necesitas hacer, es crear el entorno para que tú solo te obligues a que las cosas sucedan, evidentemente, tú solito te vas a sacar de la zona de confort y eso no siempre es cómodo.

Ahora, piensa y responde las siguientes dos preguntas:

  1. ¿Qué te gustaría lograr, que aún no consigues?
  2. ¿Qué tienes que hacer para destruir el primer puente y ya no puedas regresar, de tal forma que la única alternativa, sea lograr lo que tú quieres?

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Publicado en Liderazgo y Persuasión.

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