Podcast 57 | 3 Trucos para mejorar tus relaciones

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Tengo un colega que es entrenador. Se enfoca en el campo del emprendimiento. Hace tiempo habló con un amigo que tenemos en común. Dicho amigo estaba desarrollando un proyecto. Iba a lanzar una academia a través de internet.

A juicio de mi colega entrenador, nuestro amigo estaba haciendo las cosas muy mal. Dada su experiencia en el emprendimiento, se sintió obligado a llamarlo. Quería darle las directrices de cómo debería llevar su negocio. Así que le marcó por teléfono. Dio sus recomendaciones. Estuvo pendiente de que se hicieran los cambios. Pasó el tiempo y no se hacía ninguna modificación.

Mi colega empezó a quejarse de que la gente no se dejaba ayudar, que él trataba de apoyarlos, les daba su tiempo y las personas lo ignoraban en lugar de agradecer. No le daban la importancia necesaria. Luego habló pestes del amigo que tenemos en común. Yo nada más lo escuché en silencio.

Sueles creer que sabes qué es mejor para las demás personas, qué deberían hacer y qué no deberían hacer. Tienes la impetuosa necesidad de compartirlo con ellos, cuando ni siquiera te han preguntado.

Yo soy autor de varios libros. Aparte soy mentor de autores. Ayudo a las personas para que manifiesten su sueño de tener un libro en sus manos. Su propio libro. En una ocasión, a una de alumnas, alguien le hizo una recomendación para el diseño de su portada. Le comentó que se parara en frente de una librería. Observara cual libro le llamaba más la atención. Así debería hacer la portada de su libro.

Eso es incorrecto. Hay muchísimas variables para el diseño de una portada. Entre las que se encuentran; para quién va dirigido el libro y de qué habla el libro. No es lo mismo que me llame la atención un libro que habla de seducción a uno que habla de cálculos contables. Sin embargo, esta persona sin saber del tema hizo la supuesta recomendación a mi alumna.

Esto es muy común, de hecho es un engaño de la mente. Es un sesgo cognitivo que se conoce como “Ilusión de información asimétrica”. Es la tendencia a pensar que sabes más sobre la vida y personalidad de los demás que ellos mismos. El problema con este sesgo cognitivo es que te lleva a dar tu opinión. Haces sentir a las personas como que las estás criticando o que no las aceptas. Luego, como no llevan a cabo tus recomendaciones, les vale un sorbete tu opinión, puedes tener la tendencia a quejarte de que les quieres ayudar y no hacen nada. Como lo hizo mi colega. Para esto, te voy a dar las 3 acciones que necesitas realizar para romper con este sesgo cognitivo y mejorar tus relaciones.

Acción #1 Edifica a las personas

Esto es, básicamente, que hables bien de ellos en su presencia y en su ausencia. Necesitas esforzarte un poco para encontrar qué características tienen positivas, que inspiran o agradan a otras personas.

Eso necesita ser genuino, que realmente quieras encontrarlo. Si no estás habituado a ver lo mejor de las personas, es normal que no te sea fácil hacerlo. La idea es que cuando hables con alguien, puedas expresarle lo que tú admiras. Por ejemplo, si hay alguien que me hace una recomendación, podemos decir: “Gracias, las recomendaciones que me das siempre son bienvenidas porque eres una persona con buen criterio”. Eso si lo siento, si es mentira no va a funcionar.

Otra manera de edificar a la gente es cuando no está. Empiezo a platicar contigo. Sale en el tema una persona conocida para ambos. Solo voy a expresar cosas positivas de ella. Por ejemplo podría decir: “Una de las cosas que me gusta de Fulano, es que está emprendiendo de manera constante. En algún momento le va a pegar. Tiene mucha persistencia”. En lugar de decir: “Es que se la pasa equivocándose, invierte dinero y no le ha pegado a nada.” ¿Notas que podemos estar hablando de lo mismo pero en diferente sentido?

Otra forma en la que puedes edificar a la gente, es cuando presentas a dos personas. Imagina que estoy contigo. Te voy a presentar a un amigo. Él es buen empresario. Al momento de presentarlo te digo: “Mira, te presento a Fulano de tal, él es increíblemente bueno para hacer negocios. Ha prosperado en muchas empresas. Vas a aprender muchísimo de él”. Luego volteo y le digo a mi amigo empresario: “Te presento a mi oyente. Es increíble porque le encanta el podcast de Liderazgo y Persuasión. Pone en práctica las cosas que escucha para mejorar sus relaciones, su liderazgo y ser más persuasivo de forma natural. Tienen mucho que aprender uno de otro.” ¿Te das cuenta?

Así es cómo puedes edificar a la gente. Normalmente las personas se expresan mal de las demás personas. Cuando no lo haces así, eres distinto y la gente quiere estar junto a ti.

Acción #2 | No te quejes

No arreglas nada con quejarte. Solo transmites lo que está pasando por tu mente. Ningún momento y bajo ninguna circunstancia, considero que sea bueno que te quejes. Hay quien argumenta que es bueno quejarte cuando vas a dar solución a las cosas. Yo creo que no. Aquí quiero hacer una diferencia importante. No es lo mismo quejarte que pedir que se cumpla lo ofrecido.

Por ejemplo, si la empresa que me está proporcionando el servicio de internet falla, yo llamo al servicio al cliente. Pido que arreglen la situación para que reestablezcan la señal y recibir lo que estoy pagando. Eso sería pedir que se cumpla lo ofrecido. Quejarme significaría que llamo y les digo: “Siempre es lo mismo ustedes. No sirven para nada. Tu empresa es muy lenta. Luego, el servicio al cliente tiene un menú muy largo y me choca esto. ¿Por qué tengo que estar pasando por esta experiencia? Etcétera, etcétera.”  Espero notes la diferencia.

Acción #3 | No des tu opinión

Esto va a ser interesante. Muchas personas tienen un perro hambriento en su mente que quiere dar su opinión todo el tiempo. No sé si es para mostrarse que saben. Tú no des tu opinión cuando no se te pide. Y antes de dar tu opinión, piensa en tres preguntas que describe Camilo Cruz en su libro “La Vaca”, que me parecen muy relevantes.

1. ¿Lo que estoy por decir viene de una suposición o de mi experiencia?

Si viene de una suposición, será mejor que no la digas. Puedes contaminar o confundir la mente de la persona que te va a escuchar. Es una suposición, no tienes idea si funciona o no. No tiene caso que compartas algo que puede meter en problemas a la otra persona. Lo anterior solo por pretender que sabes sobre el tema. Si la respuesta es “sí”, que viene de tu experiencia, entonces responde la segunda pregunta.

2. ¿Con esta acción en mi experiencia tuve un resultado favorable?

Si tu experiencia fue un fracaso total, dudo que la otra persona quiera escuchar lo que no tiene que hacer. En tal caso querría escuchar lo que sí puede hacer, qué le ayuda a mejorar sus resultados. En este punto muchas personas van a negociar la importancia de advertir sobre lo que no debes hacer. Casi nadie hace caso a las advertencias. De todos modos van y lo hacen. Hay veces que ni siquiera estoy pensando en dónde me puedo tropezar, hasta que me dicen. Se trata de no contaminar la mente de las otras personas. Si tu respuesta a esta pregunta también es sí, significa que tu experiencia dio un buen resultado. Pasas a la tercera pregunta.

3. ¿Estoy completamente seguro de que esto va a servirle a la otra persona para mejorar?

Si la respuesta es un “Sí” rotundo, entonces puedes abrir tu boca y decir algo que ayudará a la persona. Si la respuesta es que no estás seguro, entonces no digas nada.

Ahora mi querido Amante de la Persuasión, te invito a que el día de hoy edifiques a todas las personas con las que te encuentres. Les expreses lo que admiras de manera genuina. Por lo menos una cosa. No quiero que sueltes una retahíla y parezcas adulador.

Mañana te vas a enfocar en “no quejarte”. Todo el día vas a observarte para no quejarte. Pasado mañana te vas a enfocar en no dar tu opinión para nada. Va a estar interesante eso. Finalmente a partir del siguiente día vas a poner en práctica estas tres acciones que te acabo de recomendar por el resto de tu vida.

Querido Amante de la Persuasión, la gente asocia sus emociones a ti. Si tú estás brindando emociones positivas, poco a poco te van a buscar más. Cuando la gente tiene un comportamiento ruidoso, deja malas emociones en las personas a su alrededor. No quieren acercarse a él o ella.

Cuando realizas estas tres acciones, estás en paz contigo. Creas una imagen de neutralidad. Eres alguien confiable, seguro. Sobre todo, con la madurez emocional para inspirarme a estar junto a ti.

Querido Amante de la Persuasión, si te ha gustado este podcast por favor, por favor, compártelo en tus redes sociales. Date una vuelta por mi página www.arielortuño.com. También date una vuelta por Amazon y compra en preventa mi libro: “Cómo influir contando historias: 8 técnicas brutales para entrar en la mente de las personas”. También obtén mi libro: “22 trucos psicológicos para aumentar tu liderazgo”. Nos vemos pronto, nos escuchamos pronto y recuerda… ¡Estás a una frase de inspirar al mundo!

Publicado en Liderazgo y Persuasión.

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