Podcast 58 | 3 Lecciones de Lenguaje Asertivo

¿Qué pasaría si todo lo que dices, no se entiende como tú crees que se entiende?

Hola ¿Qué tal, amantes de la persuasión? Te habla Ariel Ortuño y es un gusto tenerte de nuevo en este podcast.

Me acuerdo que hace varios años, vi una película donde la madre habla con el padre, para que este platique con su hijo adolescente, quien está pasando por unos momentos complicados, al parecer la situación ronda en torno a la sexualidad del joven y el padre desea apoyarlo o más bien, es presionado por la madre, para tener una conversación con su hijo y apoyarlo en cuestiones sexuales.

Para esto, el papá y le dice algo así como: Bueno hijo pues hay algunas cosas que como hombre necesitas, así que pues, pregúntame y te puedo ayudar ¿Sí me entiendes verdad?  A lo que el joven, con cara de confusión, asiente con la cabeza en forma positiva sin tener claro qué es lo que le dijo su padre.

Al llegar el padre con la madre, esta le pregunta: ¿Cómo te fue? Y el responde: Muy bien, tuvimos una muy buena plática.

El problema es que vivimos con un engaño de la mente, un sesgo cognitivo conocido como: “Efecto de falso consenso.” Dónde llegas a pensar que tus creencias, tus ideas, tus  gustos son compartidos por la mayoría de personas y no es así, de acuerdo a la programación neurolingüística, tiendes a generalizar, omitir o distorsionar la información.

Después atribuyes sucesos, creyendo que todos piensan igual que tú y por eso actúan como tú. Por ejemplo, en la frase: “A todos les está yendo mal, porque estamos viviendo este problema en el mundo.” En realidad, no a todos les está yendo mal, sin embargo, la persona que expresa esta frase, lo hace porque le está yendo mal y se inventa creer que a todos les va de la misma manera.

Otra frase que puede incurrir en este error de razonamiento es: “Me frustro porque mis trabajadores no hacen bien las cosas.” En mi mente tengo la idea de “Cómo se deben hacer las cosas y creo que, mis trabajadores deben pensar igual que yo para hacer las cosas.” Lo curioso es que, si mis trabajadores pensaran exactamente igual que yo, pues no serían mis trabajadores, serían mi competencia.

En los años setenta, se hicieron unos experimentos relacionados con este sesgo cognitivo, en uno de ellos, se les preguntó a algunos sujetos, de un grupo, si estarían dispuestos a dar un paseo de 30 minutos por el campus de una universidad, con un cartel que dijera “Arrepiéntanse.” Para motivar a los sujetos, se les dijo que aprenderían algo útil al final del estudio y que tenían la libertad de elegir si querían participar o no.

Luego se les pidió que, por favor, dijeran si creían que la mayoría de las personas iban a participar en el estudio o no iban a participar en el estudio, el resultado fue que las personas que aceptaron portar el cartel, creyeron que el 62% de la gente haría lo mismo y el de las personas que no aceptaron llevar el cartel, pensaron que el 67% daría la misma respuesta.

En el otro estudio, se tomó a un grupo de participantes para que leyeran una situación en la que se produjo un conflicto, después se les darían dos posibilidades para resolver dicho conflicto; vamos a suponer que es la opción “A” y la opción “B”, ellos tendrían entonces tres consignas, primero, seleccionar una de las opciones que creen que debería resolver ese conflicto; la segunda, sería seleccionar cual opción, la mayoría de participantes, seleccionaría para resolver el conflicto y la tercera, describir la característica de la persona que probablemente, elegiría esa opción.

El resultado fue que, la mayoría, creyó que el porcentaje mayor de personas que respondían a ese conflicto, lo harían de la misma forma que ellos. Como te puedes dar cuenta, tenemos la tendencia a creer que los demás piensan exactamente igual que nosotros y eso hace que la comunicación deje de ser asertiva, porque te comunicas pensando que te van a entender de acuerdo a cómo tú estás procesando.

Te voy a dar ahora tres patrones de lenguaje, que te pueden ayudar a mejorar tu asertividad, el primero es derivado de un sesgo cognitivo llamado: “Co-relación ilusoria.” Del cual ya he hablado antes en este podcast; que es la tendencia a relacionar un evento con otro, cuando en realidad no están relacionados; en programación neurolingüística, dentro del meta modelo, a este patrón de lenguaje se les conoce como causa efecto, y la manera en la que puedes eliminarlo o encontrar más información es preguntando “¿Cómo es que X hace Y?”.

En los ejemplos que te di hace un momento, podemos aplicarlo así: “A todos les está yendo mal, porque estamos viviendo este problema en el mundo”, ¿Cómo es que, el hecho de vivir este problema en el mundo significa que a todos les esté yendo mal? Con esto, recaudas más información, para que la persona no hable por hablar, o sea más específica en lo que quiere comunicar.

Con la segunda frase: “Me frustro porque mis trabajadores no hacen bien las cosas.” ¿Cómo es que, el hecho de que tus trabajadores no hagan bien las cosas hace que te frustres? Aquí, si tú tienes trabajadores y te has sentido frustrado, pues dirías que es obvio, sin embargo, estamos buscando más información para que las personas sean más específicas, que asertivas.

Cuando tú en tus discursos quieras comunicarte y uses una de estas frases, si quieres que tu mensaje sea más asertivo, tendrás que cuestionarte a ti mismo, antes de empezar a hacerlo delante de la gente, a la que vas a comunicar tu mensaje.

Otro patrón, lo encontramos en un sesgo cognitivo conocido como: “Efecto contraste.”  Que es la tendencia a comparar básicamente, en programación neurolingüística se conoce cómo “Omisión comparativa.” Para tal caso, la pregunta que nos ayuda a recabar más información es “¿Comparado con qué?”  Tomando los ejemplos nuevamente, tenemos la primera frase que dice: “A todos les está yendo mal, porque tenemos este problema en el mundo.” La pregunta sería: “¿Comparado con qué, nos está yendo mal? o les está yendo mal”.

La segunda oración: “Me frustro porque mis trabajadores no hacen bien las cosas.” ¿No hacen bien las cosas, comparado con quién? Esto te permite tener mayor información para poder comprender mejor el mensaje.

El tercer patrón que te voy a enseñar ahora, es una generalización que no es más que la tendencia a tomar un conjunto y pensar que, todos en el conjunto, siempre y sin temor a equivocarte nunca es igual; a esto cuestionamos con la misma generalización, si digo: ¡siempre es lo mismo! la pregunta sería: “¿Siempre?” Si digo “¡Nunca me hacen caso!” La pregunta sería: “¿Nunca?” Ahora, tomemos los ejemplos que te mencioné hace un momento.

“A todos les está yendo mal, porque estamos viviendo este problema en el mundo.” La pregunta para romper la generalización sería: “¿A todos les está yendo mal?”

Segunda frase: “Me frustro porque mis trabajadores no hacen bien las cosas.” ¿Todos tus trabajadores no hacen bien las cosas? Podría ser la pregunta o también sería: ¿Siempre te frustras cuando tus trabajadores no hacen bien las cosas? Porque no está de manera explícita la palabra “Siempre.” Pero cuando digo que me frustro, no estoy especificando una cantidad de tiempo, que eso podría significar que es siempre.

Querido amante de la persuasión, para que mejores tu lenguaje, primero, pon atención a las causas y efectos de la gente cuando se comunica, hazlo durante el día de hoy, en las próximas 24 horas para que puedas enfocarte en este patrón de lenguaje, tendemos mucho a estar correlacionando una cosa con otra, cuando en realidad, no hay causa evidente.

Después, al siguiente día, enfócate en poner atención a las emisiones comparativas, cómo la gente está expresando su opinión, comparando cosas sin dar la información necesaria de con qué lo está comparando; cada vez que escuches que algo es bueno o malo, que alguien es alto o bajo, que algo está hermoso, que es más fácil o más difícil; están haciendo una comparación y están omitiendo información de con qué lo comparan.

Finalmente, el tercer día, enfoca toda tu atención en las generalizaciones: “Todos, siempre, nunca, cada vez, cada día, jamás, nadie, ninguno.” Son generalizaciones y cuando las detectas, puedes romperlas con la pregunta que te acabo de enseñar, para extraer más información.

En el siguiente episodio, te voy a enseñar: “Cómo utilizar patrones de lenguaje hipnótico.” Que van en sentido opuesto al lenguaje asertivo”.

Querido amante de la persuasión, no sabemos hablar y la mayoría, ni siquiera se da cuenta; expresar palabras, se ha convertido en algo muy común porque lo hacemos cada día, desde que tenemos alrededor de dos o tres años, sin embargo, expresar palabras no es lo mismo que saberte comunicar y tampoco es lo mismo que saber expresar tus pensamientos de la mejor manera.

Para que te sigas comunicando con la gente, estreches relaciones y hagas mayores amistades y la diplomacia reine ante cualquier adversidad, que haya de puntos en desencuentro, ¡aprende cómo hablar! para que tengas un mejor efecto en tu comunicación y sepas cuándo utilizar la  comunicación asertiva y cuándo utilizar lenguaje hipnótico.

Querido amante de la persuasión, muchísimas gracias por haber escuchado este podcast, si te ha gustado por favor compártelo en tus redes sociales y date una vuelta por Amazon, donde ya está en preventa mi libro: “Cómo influir contando historias: Ocho técnicas brutales para entrar en la mente de las personas.” ¡Cómpralo en preventa! se está yendo y también te encargo que compres el libro: “22 trucos psicológicos para aumentar tu liderazgo”.

Nos vemos pronto, nos escuchamos pronto y recuerda: ¡Estás a una frase de inspirar al mundo!

Publicado en Liderazgo y Persuasión.

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