¿Por qué parece difícil ser líder?

George se encontraba en la casa de sus suegros una noche de fin de año. Había acompañado a su esposa para recibir el año nuevo mientras convivían con su familia. La esposa de George, tomó la iniciativa para realizar el brindis y organizó una sesión donde cada asistente a la cena, diría lo que había aprendido durante el año que terminaba.

Cada uno fue compartiendo sus aprendizajes. Tocó el turno del hermano menor de la esposa de George. Dijo él:

 ─Este año, tuve muchos avances en mi vida porque asumí varios compromisos. Decidí hacerme responsable de algunas cosas, siguiendo las recomendaciones de mi hermana y de los autores de algunos libros que había leído.

─Puedo decirles que, sin lugar a dudas ─continuó el joven─, el próximo año no pienso ponerme ninguna meta ni hacer ningún compromiso. Los últimos diez meses de mi vida han sido de mucha presión, agobiantes, estresantes y me han dejado sin tiempo para hacer nada. Este año aprendí que no quiero hacerme cargo de nada.

Es muy probable que no estés de acuerdo con el modo de pensar que acabas de leer. El punto medular de esta historia, es que la gente cree que es difícil ser líder porque implica salirte de tu zona de cómoda. Y no podemos juzgar a estas personas, ya que tu cerebro está diseñado para evitar situaciones que te generen estrés.

A tu cerebro lo único que le importa es mantenerte con vida; algunas veces lo hace bien y otras veces lo hace medio mal. Una fobia, por ejemplo, es el resultado de que tu cerebro haya vinculado una emoción muy, pero muy intensa, con un evento para evitar que vuelvas a vivir ese evento. El problema es que, Don Cerebro, hace lo mismo todo el tiempo con cada situación que te genera una emoción desagradable, principalmente miedo.

Imagina que vives en la vida salvaje; entonces, cualquier ruido o movimiento que sea desconocido, podría ser un predador feliz porque ya encontró quien va a ser su cena: tú. Don Cerebro, como quiere mantenerte con vida, mandará señales de alerta cada vez que detecte algo fuera de lo normal; es decir, cuando estás fuera de tu zona de cómoda. Ahora imagina que siendo un niño, tienes que pasar la noche lejos de la cueva donde se protege la tribu debido a que, es más seguro acampar donde están que atravesar la selva en ese momento. Prácticamente todo durante esa noche, saldrá de lo que es habitual para Don Cerebro. Así, cada ruido llamará tu atención, cada movimiento en la oscuridad te pondrá alerta. Y quizá sólo se trate del viento o de animales inofensivos que tienen más miedo de ti, que tú de ellos.

Esa noche, Don Cerebro habrá sido saturado con tantos estímulos de alerta que llegará a la conclusión de que no debes estar en la misma situación jamás. Además, habrá segregado tal cantidad de cortisol (hormona del estrés), que tu estado emocional estará alterado, te sentirás muy incómodo, con miedo, nervioso, ansioso y con ganas de salir de ahí. Pero no es todo, cuando por fin hayas entrado de nuevo a tu cueva, Don Cerebro, segregará un poco de dopamina para recompensarte por haber regresado y al sentir los abrazos de la tribu, Don Cerebro, también segregará un poco de oxitocina para estrechar los lazos con tu gente.

En resumen, Don Cerebro, registró que estar de noche fuera de la cueva, te expone a muchos “posibles peligros” y es mejor no repetir la experiencia… digamos… jamás. Por otro lado, después de esa noche tan aterradora, Don Cerebro, se aseguró de que sientas que estar en tu cueva es la recompensa a la que debes aspirar. También, que ahí es dónde sientes el calor emocional y protector de la tribu.

Treinta años después, te aterra sobremanera cuando te dicen que pasarás la noche fuera de la cueva. Es tal el miedo, que prefieres no hacer la actividad que te piden. En el momento en que, Don Cerebro, se da cuenta de que no saldrás de la cueva, te vuelve a recompensar. Es decir, pasados tantos años, sigues viviendo con la misma estructura de pensamiento que se creó para protegerte. Incluso sin que hubiera nada de que protegerte.

El miedo que la gente siente cuando tiene que tomar el liderazgo, es un miedo irracional originado por Don Cerebro para protegerte y evitar que vuelvas a vivir un evento que registro como peligroso para tu sobrevivencia. Quizá, algo tan simple como que todos en tu familia te callaban cada que hablabas. Nunca te gritaron, nunca te ofendieron, sólo te decía “tú, no digas nada” o hablaban mientras tú lo hacías. Esas acciones te hacían sentir mal y además, nadie lo notaba. Entonces, Don Cerebro se puso alerta porque, si hablar hace que la tribu se incomode, es mejor no hablar para evitar que la tribu se arte y te expulse de la cueva.

A los treinta años, mientras estás trabajando un día cualquiera, llega el jefe de tu jefe y te dice que serás promovido. Te pide que prepares tu primer discurso inspirador para que hables con tu nuevo equipo. En ese momento, como decimos en México, se te caen los calzones. Sientes un tremendo miedo sólo de saber que el nuevo puesto requiere que hables frente a varias personas. Quieres decir que no, pero el miedo a hablar es tan fuerte que tampoco puedes rechazar la oferta del jefe de tu jefe.

Llegas a tu casa totalmente aterrorizado. Por un momento tratas de pensar qué puedes decir, pero el pánico te arropa mientras tu cerebro se bloquea. Claro, Don Cerebro se bloquea porque no quiere que hables en público, así quedo programado en tu infancia. Tienes que huir, pero no puedes hablar. La solución llega a ti en una idea que te libra de enfrentarte a una conversación: decides mandar un correo electrónico donde renuncias.

Ahora estás más tranquilo, pero dentro de ti, sabes que jamás crecerás porque no puedes hablar en público. Aquí es donde llega el momento que marca la diferencia. La mayoría de personas, le harán caso a Don Cerebro, mientras dejan atrás sus sueños de vivir mejor y ganar más. Ya no quieren experimentar lo que sintieron, aunque eso marque un límite en su vida. Una pequeña parte, intentará resolverlo, pero a las primeras malas emociones que vuelva a mandar Don Cerebro, desistirán. Unos cuantos son los que harán de todo para mostrarle a Don Cerebro, que es mentira que hay un peligro de vida o muerte si hablan en público.

Yo, soy conferencista desde hace más de 15 años. También son Entrenador de Alto Impacto. He dictado más de mil conferencias. He tenido grupos de hasta cinco mil personas y Don Cerebro, todavía, en algunas ocasiones, me pide que no suba al escenario. Tal como lo hizo durante todo el inicio de mi carrera.

Lo que podemos concluir, es que para muchas personas, ser líder parece difícil porque no quieren revivir ningún temor de su infancia. Así, los dos temores que detienen a la gente son el error público y el rechazo social. Si tuvieras la magia para hacer que todas tus decisiones serán las correctas y la gente que más te importa te diera su admiración genuina por lo que eres y lo que vas a llegar a ser; ¿tendrías miedo de ser líder? Piénsalo bien porque no vas a cometer errores públicos y nadie te va a juzgar. ¿Hasta dónde llegarías si no tuvieras miedo de equivocarte y de ser juzgado?

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Publicado en Técnicas de Liderazgo.

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